07 julio 2010

M.




He olvidado cuándo llegué aquí. Una puerta y cuatro paredes me separan del mundo, del que a veces percibo retazos. Gente que corre; estrés, envidia, odio.

Para alejarme, para vivir, he creado aquí mi mundo.

A veces, imagino cuentos. Recuerdos ajenos.

A veces, incluso, soy feliz.

La torre, al atardecer, se llena de luz roja y dorada, que se refleja por las paredes. Una estrella se cuela tímidamente, hasta reflejarse en el agua donde bebo. La envidio. Lejana, inalcanzable... Libre. Si tuviera las llaves... yo también sería libre. Cerraría esta maldita puerta, y entonces nadie podría quitarme mi libertad. Nadie.

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